
Los 5.000 espectadores que poblaron las gradas la tomaron con él, sin ánimo de perdonarle el hecho de que abandonara a sus entonces compañeros. Prueba de ello es que, siempre que estuvo sobre la pista, se destapó como el foco de los abucheos constantes de la afición grana, que ni olvida ni perdona aquel suceso.
El base, que completó un partido discreto, se vio traicionado por los nervios. Quizá afectado por los continuos abucheos de los que hasta hace escasos meses le veían como a un ídolo, se botó el balón en el pie en una de sus primeras intervenciones. Los aficionados, siempre atentos, le obsequiaron con los pertinentes cánticos y burlas en lo que fue el principio de un marcaje que se extendió a lo largo del partido, que concluyó con final feliz para el cuadro dirigido por Edu Torres.
Fuente: El Faro
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